En Perú se viven horas de gran agitación a la espera del balotaje para elegir el presidente del país. Porque en contra de lo esperado por los bien pensantes y los esfuerzos hechos para demonizar al castillismo, con su líder en la cárcel y mil formas de fraude, todo indica que Perú se encamina a un balotaje entre Keiko, la hija del genocida Fujimori que obtiene el 17 % de los votos contra Sánchez (Juntos por Perú), el representante de los sectores populares y de izquierda que impuso ya a Castillo como presidente del Perú en las últimas elecciones y que ahora obtuvo el 12% de los votos desalojando del segundo puesto al “cerdito “ ultraliberal López Aliaga (Renovación Popular).
Una inédita elección, con 35 candidatos. Rodeada de escándalos y maniobras. Sólo explicable por las profundas divisiones del país. Entre Lima y la costa “rica” frente a la cordillera “pobre”. Entre los sectores dependientes de los imperialismos, principalmente el yanqui y el chino en acelerado crecimiento. Y entre una pobreza profunda y una economía neo liberal “floreciente” que es usada como ejemplo por la derecha americana. Y, crecientemente, entre los distintos carteles de la cocaína (principal exportación del país).
División e inestabilidad graficada en los 8 presidentes que han pasado fugazmente en los últimos años, casi todos ellos depuestos en maniobras palaciegas y enjuiciados por “corrupción”, cuatro de ellos presos y uno (Alan García) suicidado antes de ser detenido.
La excepción es Pedro Castillo, derrocado por un golpe apoyado en las Fuerzas Armadas, mediante una brutal represión con decenas de muertos y centenares de heridos. Y preso, por tratar de llevar adelante algunas causas populares.
Solo como un ejemplo. Está trascurriendo el proceso de compra de 12 aviones de combate F16 (1.540 millones de dólares) en medio de un escándalo público entre el Embajador Norteamericano Bernie Navarro y los Ministros de Defensa y Relaciones Exteriores por un lado y el mismísimo Presidente Balcazar por el otro.
Una ofensiva yanqui sumada a la remodelación del puerto y la Base naval de El Callao ambas integradas a la ofensiva de Donald Trump para recomponer “su patio trasero”.
Y que se opone a la prepotente avanzada china lograda a través del control de la minería, las exportaciones, la producción de energía eléctrica y los planes del ferrocarril de la costa unido a la vía férrea interoceánica entre Santos (Brasil) y Chancay (Perú), el principal puerto del Pacifico, construido, administrado y de propiedad de Cosco, una empresa estatal china.
Un gran embudo de China para llevarse la producción de toda América del Sur.
El problema es que ninguno de los planes imperialistas puede resolver el hambre, el desempleo, la miseria de las mayorías y mucho menos el desarrollo nacional peruano.
Sánchez en el balotaje.
Aunque no hayan terminado aún las maniobras. López Aliaga (que salió tercero) exige nuevas elecciones, rechazadas por la Junta Nacional Electoral. Y el general retirado General Zevallos, responsable de los asesinatos en el operativo Chavín de Huantar, propone un “golpe militar democrático para llamar a nuevas elecciones en el caso de que gane Sánchez”.
Si no han avanzado mas, es en primer lugar por la movilización de Cajamarca defendiendo a Sánchez y la convocatoria a una marcha desde el Sur andino sobre Lima, que reproduciría el levantamiento en defensa de Castillo que tuvo que ser aplastado con la masacre de Andahuaylas- Juliaca.
La otra candidata Keiko Fujimori es odiada por vastos sectores populares, al punto que perdió por tres veces en anteriores balotajes (entre ellos el que posibilitó el triunfo electoral de Pedro Castillo). Algunos sectores como la Alianza Venceremos (de izquierda) y el sector socialdemócrata de López Chau (7% de los votos) podrían apoyar públicamente a Sánchez.
También se especula en cuanto puede incidir en el balotaje las grandes movilizaciones protagonizadas principalmente por jóvenes en Lima en el último año en repudio a la corrupción y la falta de perspectivas.
Diarios conservadores como La República hablan de la paridad como pronóstico. Es importante que en esta situación Roberto Sánchez siga planteando la libertad de Pedro Castillo, la nacionalización de los ricos depósitos de gas de Camisea (el Vaca Muerta de Perú), la defensa del interior y los sectores empobrecidos, el acceso popular a las universidades,etc.
La sorpresiva entrada de Sánchez en el balotaje, ya significa una bocanada de aire fresco para los sectores populares del Perú y de toda América en un momento de gran ofensiva de las derechas fascistizantes, bajo la batuta de Trump. Es una demostración que la izquierda y la lucha popular no son cosas del pasado, sino que están vivas en el presente y en la memoria histórica de los pueblos y naciones.
Como quedó demostrado con el triunfo de Castillo, en el caso de ganar Sánchez, recién empezará la verdadera batalla, porque los imperialismos de todo pelaje y los terratenientes y monopolios peruanos, aunque profundamente divididos entre ellos, no van a ahorrar ataques y maniobras pacificas y no pacificas para impedir las medidas necesarias para avanzar.
Frente a la brutal ofensiva de la derecha, el pueblo peruano demuestra que la llama de la lucha por la dignidad y por la independencia no se ha apagado. Que en el país de Tupac Amaru y Ayacucho, el combate continua, a pesar del posibilismo y el escepticismo.
Luis Molinas
Rosario, 28-4-2026
