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15 de agosto de 2021

Comercio exterior  Soberanía 

¡Siguen de fiesta los traficantes de granos del siglo XXI!

Por Luciano Orellano Según los números de la Revista Mercado de junio 2021, cuando observamos los datos de las exportadoras en el “ranking de las 1.000 que más venden” vemos que estas han tenido un crecimiento exponencial, obsceno, nunca ganaron y crecieron tanto.   El caso más paradigmático es el caso de AGD del grupo […]

Por Luciano Orellano

Según los números de la Revista Mercado de junio 2021, cuando observamos los datos de las exportadoras en el “ranking de las 1.000 que más venden” vemos que estas han tenido un crecimiento exponencial, obsceno, nunca ganaron y crecieron tanto.

 

El caso más paradigmático es el caso de AGD del grupo Urquía, “la otra Vicentín”, que pasó del puesto N° 7 al puesto N° 4 del ranking de las 1.000 que más vendieron. Casi duplicó su facturación, llegando a 280.340 millones de pesos. A esto hay que sumarle otras unidades de negocios como Terminal 6, que tuvo una facturación de 24.391 millones de pesos. Como si esto fuera poco este grupo, asociado a la empresa norteamericana Bunge, tiene Guide, y son junto a Molinos Río de La Plata del grupo Pérez Companc y Arcor, los que tienen un peso importantísimo en la formación de los precios en las góndolas. El caso más emblemático es el precio del aceite comestible que nos venden en las góndolas  a precio internacional. Los argentinos pagamos el litro de aceite más caro del mundo. Este grupo que creció es “la otra Vicentín”: que pactó con la dictadura, tiene puerto propio, aduana, ferrocarril, tierras, con más de 200.000 hectáreas de campos propios o arrendados, que opera con paraísos fiscales, presta servicios de asistencia técnica, provisión de semillas, fertilizantes y agroquímicos a más de 6.000 productores, produce harinas, pellets, aceites vegetales, biodiesel, bioetanol, glicerina refinada. Se dedica también a la explotación agrícola ganadera de comercialización de cereales. Este grupo se enriqueció pactando con la dictadura, con Menem, con Macri, con todos los gobiernos, poniendo huevos en todas las canastas en cada proceso electoral. Participaron de la gran estafa a los chacareros y al Estado en el 2008 por 1.500 millones de pesos, lo que fue denunciado por un amplio espectro político en su momento.

 

Este crecimiento no es menor en otras empresas.

 

La francesa Dreyfus pasó del puesto N° 24 al puesto N° 7, siendo la empresa que más facturó en Argentina. Triplicó su facturación: llegó a 250.600 millones de pesos.

 

En el puesto N° 8 está la empresa estadounidense Cargill que venía de estar en el puesto N°15, subiendo 7 escalones. Casi duplicó su facturación, llegando a 240.782 millones de pesos.

 

La estadounidense ADM  Agro se mantuvo en el puesto N°17 con una facturación de 168.101 millones de pesos.

 

La empresa Viterra Argentina, ex Glencore, pasó del puesto N°28 al puesto N° 21. Esto es Glencore a través de Oleaginosa Moreno, que fueron socios en la estafa a los argentinos con Vicentín a través de su sociedad en la empresa Renova. Como denunció Carlos del Frade sobre Vicentín, veintisiete personas, ocho de ellas directivos de la empresa y diecinueve integrantes del Banco de la Nación y del Banco Central de la República Argentina, entre agosto de 2019 y enero de 2020, a través de 1.418 transferencias bancarias, les robaron al pueblo 791 millones de dólares. Eso ya está comprobado en las causas penales que se mueven en forma paralela al extraño y curioso concurso preventivo de acreedores.

 

El Estado chino, que controla el 20% del comercio exterior de Argentina a través de la firma Cofco, es tan oscuro que oculta los datos. Es la única empresa que no da ningún dato a la revista Mercado.

 

La Argentina es, desde el punto de vista formal, un país independiente: tenemos Escarapela, Bandera, Himno Nacional, elegimos gobiernos por el voto, pero los dueños verdaderos de la Argentina son estos grupos empresarios poseedores de puertos, territorios, ferrocarriles, aduana propia, industrias, escandalosas ganancias y enormes fortunas con mecanismos por los cuales nunca se alcanzan a conocer a ciencia cierta.

 

Después de un año de tremendos sufrimientos para el pueblo argentino, con una pandemia de por medio, con una caída del PBI del 10%, hubo un incremento de la pobreza obsceno llegando al 42,9% de la población. Como si fuera poco un 10,5% está en la indigencia y el 57,7% de los niños menores de 14 años son pobres, siendo  “últimos los niños”.

 

Los salarios cayeron por tercer año consecutivo, registrándose algo más del 7% en el 2020, con un acumulado a marzo del presente año del 15,6% para el sector privado y del 20,7% para el sector público. Según la Confederación Argentina de Mediana Empresa (CAME) informó que durante el 2020 cerraron en todo el país 90.700 locales y 41.200 Pymes, lo que generó que unos 185.300 trabajadores quedaran afectados. Se registró un 3% de caída del empleo formal, 43% del informal, así como el empleo independiente registró una baja del 27%. De casi 4 millones de personas que perdieron su fuente de trabajo, el 86% tenía un empleo informal o independiente.

 

La inflación, menor a la de 2019 del 53,8%, fue también alta, con un 36%, siendo los rubros más afectados los alimentos y bebidas sin alcohol (42%), recreación y cultura (48%) y prendas de vestir y calzado (60%).

 

Por eso afirmamos que tenemos una Argentina profundamente desigual, que no nos pertenece, que nos han robado, que nos duele hasta los huesos.

 

Por eso soñamos con descolonizar esta querida patria y que el pueblo alguna vez reine soberano sobre sus riquezas y pueda poseerlas, administrarlas, organizarlas, planificarlas, y que fluyan los manantiales de las riquezas para la felicidad del pueblo, y que el Estado argentino no delegue estas tareas.

 

¡Hoy es más necesario que nunca recuperar nuestra soberanía popular!

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